Ablanda sus Corazones

Padre celestial, Tú consolaste el corazón afligido
de santa Mónica
y respondiste a sus perseverantes oraciones y lágrimas
con la conversión de su hijo.

Hoy te encomendamos a todos nuestros seres queridos
que se han alejado de la fe.

Ablanda sus corazones, abre sus ojos a tu gloria
y llévalos de regreso, sanos y salvos, a tu hogar.


Amén.