enséñanos a reconocer el suave susurro de tu voz.
Abre nuestros oídos a tu Palabra,
nuestra mente a tu sabiduría
y nuestro corazón a la guía del Espíritu Santo.
Que cada conversación, cada desafío y cada bendición
se conviertan en una oportunidad para acercarnos más a Ti
y caminar fielmente por el sendero
que has preparado para nosotros.
Amén.