Nuestra Señora de Lourdes

Bienaventurada Madre María,
te manifestaste como signo de sanación y esperanza para quienes sufren.

Por tu intercesión, concede consuelo a los enfermos
y fortaleza a quienes los cuidan.

Condúcenos siempre a tu Hijo, fuente de la verdadera sanación.

Enséñanos la humildad, la oración y la confianza en la voluntad de Dios,
especialmente cuando las respuestas no llegan como esperamos.


Amén.