Tu Bondad Inagotable

Padre celestial,

Tú nos llamas a seguir a tu Hijo
no solo en los momentos de alegría, sino también
en los caminos ordinarios de la vida cotidiana.

Ayúdanos a permanecer constantes en la oración
y pacientes con quienes nos ponen a prueba.

Que cada dificultad sea una oportunidad para confiar más profundamente en Ti,
y que cada bendición nos recuerde tu bondad inagotable.

Mantén nuestro corazón fijo en la promesa de la vida eterna,
donde toda lágrima será enjugada
y toda alma fiel se regocijará en tu presencia.


Amén.