La paz sea con ustedes

La paz sea con ustedes

“¡Y con ustedes sea la paz! (Wa aláikum as-salam). ¡Feliz fiesta! (Eid Mubarak)”, respondió a mi saludo el muftí Irfaan. Ese día se celebraba la Fiesta de la Ruptura del Ayuno (Eid al-Fitr). Los musulmanes de todo el mundo celebran esta festividad porque marca el final del mes de Ramadán, durante el cual ayunan desde el amanecer hasta la puesta del sol. Era la tercera vez que visitaba al muftí y a su familia con motivo de esta celebración. Ese día me ofrecieron algunos dulces tradicionales birmanos y un bocadillo popular de la festividad llamado samay, que es un dulce caliente preparado con pulpa de coco, así como Sa-Nwin-Ma-Kin, un budín de sémola.

Irfaan es un erudito musulmán, conocido como muftí, y también es abogado. Dirige un centro de idiomas donde enseña inglés y árabe a numerosos alumnos. Ese día conocí a algunos de sus estudiantes, quienes también querían hablar inglés conmigo, así que conversé con ellos. Me preguntaron cuánto tiempo llevaba viviendo en Myanmar —antes Birmania— y si sabía hablar birmano. Les respondí en mi birmano rudimentario. También comentaron que yo hablaba kachin con su maestro, el muftí Irfaan.

El muftí Irfaan es de origen kachin y procede de Sumprabum, una de las remotas regiones montañosas del estado Kachin. Su familia se convirtió al islam. Es muy poco común encontrar personas kachin que se hayan convertido y practiquen la religión musulmana. La mayoría de sus familiares siguen siendo católicos. Su abuela asistía regularmente a la iglesia de la parroquia donde yo prestaba servicio, por lo que la veía con frecuencia y también me encontraba con Irfaan cuando él iba a visitarla. Lamentablemente, su abuela falleció apenas un mes antes del Ramadán.

Irfaan viajó al extranjero para completar sus estudios islámicos. Domina la lengua árabe y el Corán. La casa y el centro del muftí Irfaan se encuentran en el barrio Rambo, donde viven y trabajan la mayoría de las familias musulmanas de Myitkyina. En Myitkyina, como ocurre en muchas ciudades, las personas suelen agruparse y vivir juntas según su religión o condición social.

Al entrar en esta parte de la ciudad, se podía percibir la alegría de la gente en las calles y en las casas. Los niños visitaban los hogares de familiares y conocidos, donde recibían dulces o dinero. Irfaan comentó que la mayoría de los niños rechazaban los dulces y los bocadillos porque preferían recibir dinero. “Los tiempos están cambiando”, añadió.

Mariam, su pequeña hija, es dulce y muy inteligente. Habla birmano, kachin, inglés y, por supuesto, árabe. Le mencioné al muftí Irfaan el nuevo documento El Equilibrio (Al-Mizan): un pacto por la Tierra, publicado recientemente por eruditos musulmanes para abordar la crisis climática. Él sacó su Corán en inglés y árabe y me mostró el texto empleado en el nuevo documento sobre el cuidado del medioambiente:

“El Misericordioso enseñó el Corán. Creó a la humanidad. Le enseñó a expresarse. El sol y la luna siguen un cálculo preciso; las estrellas y los árboles se postran. Él elevó el cielo y estableció la balanza (Mizan), para que ustedes no quebranten el equilibrio (Mizan). Establezcan el peso con justicia y no alteren la balanza (Mizan)” (Corán 55,1-9).

Le pidió a Mariam que recitara de memoria el texto. Mariam lo recitó con fluidez sin mirar el Corán. En el islam, el término “el equilibrio” (Al-Mizan) se refiere al equilibrio o a la justicia y se utiliza con frecuencia para describir la armonía que debe mantenerse en todos los aspectos de la vida, incluida la relación entre la humanidad y el medioambiente.

Después de conversar durante algunos minutos en Kachin, cada vez más personas comenzaron a llegar para visitar al muftí y a su familia. Entonces le dije que tenía que marcharme y le agradecí su bienvenida. Le comenté que pronto volveríamos a reunirnos para hablar sobre otras maneras en las que podríamos colaborar.

Myitkyina es un ejemplo de la diversidad cultural y religiosa de Myanmar. En esta ciudad se pueden encontrar templos, monasterios, mezquitas e iglesias. El diálogo interreligioso para fomentar la cohesión social es un ministerio importante que nosotros, los misioneros Columbanos, podemos impulsar en colaboración con la comunidad local. En los próximos meses esperamos trabajar con la red interreligiosa de jóvenes y mujeres.

Myanmar continúa padeciendo la guerra y los conflictos, pero es importante seguir trabajando en favor de la cohesión social y la construcción de la paz, para mantener las cosas en equilibrio.